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Virgen de Covadonga con manto rojo, fabada y una Princesa de Asturias cuyo reto será la Reconquista

El sábado 8 de septiembre Asturias celebra una triple coronación con la puesta de largo de la princesa  Leonor como esperanza para reiniciar la Reconquista de España con la ayuda de la Virgen de Covadonga.

En 2018 coinciden tres centenarios: el de la Coronación de la Santina, nombre con el que se conoce a la patrona de Asturias; el de la creación del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, y el aniversario de los 1300 años de la fundación del Reino Asturiano con la victoria de la batalla de Covadonga. Tres Covadongas en una: la histórica, la espiritual y la natural, el Principado se convierte así en un destino universal con un reto de unidad ante todos los españoles.
Durante la jornada, la princesa Leonor dará nombre a un nuevo mirador, ubicado en la carretera de los Lagos de Covadonga. Aunque la joven Heredera de 12 años seguramente no sea consciente de la trascendencia histórica de la cita, su presencia será un respaldo para la institución monárquica con la presencia de sus padres, Felipe VI y Letizia Ortiz de Borbón, y su hermana, la infantita Sofía. Todos los reyes de España desde la época de Isabel II han acudido a Covadonga para conmemorar el comienzo de la Reconquista tras la invasión árabe.

La cita oficial comienza con una visita a la cueva donde la Virgen de Covadonga lucirá un manto rojo con bordados en oro, allí la Familia Real será recibida por el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes. A continuación se celebrará la Santa misa en la Basílica. A su término, tendrá lugar la ofrenda floral a la estatua de don Pelayo, líder de la rebelión del año 718 contra los musulmanes.
Conciertos, exposiciones, ciclos de cine, mesas redondas y un sinfín de actividades conforman el programa del día de Asturias.

Y tras los actos oficiales, vendrá el almuerzo donde no puede faltar la fabada, el arroz con leche y la sidra asturiana. Leonor seguramente no beba alcohol pero cuidado con el agua porque muy cerca de la cueva de la Santina se encuentra la fuente de los siete caños. La creencia popular le otorga poderes amorosos y asegura que si una moza bebe de los siete caños logrará matrimonio o amor en un año. Veremos. Informa A.M.

La magia de Covadonga entre historia y leyenda en torno a la Reconquista

Las Crónicas declaran que los reyes astures son descendientes de Leovigildo y Recaredo. En la versión Rotense de la Crónica de Alfonso III, Pelayo aparece como un antiguo espatario de Witiza y Rodrigo que huye con su hermana de la dominación musulmana. Pese a su huida, Pelayo, ya en Asturias, entra en estrecho contacto con Munuza, el gobernador musulmán de Gijón. Este, enamorado de la hermana de Pelayo, manda al noble godo a Córdoba de donde Pelayo conseguirá escapar en el 717 y tras un dramático regreso logra ponerse a salvo entre los astures, a los que poco más tarde conseguirá sublevar tras hacerse nombrar su príncipe.
En la versión culta de la Crónica de Alfonso III se prescinde del trasfondo novelesco, aunque no se contradice en lo fundamental, y Pelayo, junto con otros godos de sangre real, se refugia en Asturias tras el 711 y es elegido príncipe. Esta crónica le atribuye una filiación: Pelayo es hijo de Fáfila o Favila, duque de sangre real.
La Crónica Albeldense propone una versión diferente de los hechos: Pelayo, expulsado de Toledo por Witiza, se refugia en Asturias. Cuando se produce la invasión musulmana subleva a los astures y acaba con las guarniciones islámicas de la región acantonadas en Gijón, incluyendo a su jefe Munuza.
Los tres textos coinciden en dibujar un personaje legendario que responde a los ideales de los miembros de la comunidad mozárabe refugiados en la corte de Alfonso III.
Sea como fuere, tras la llegada en el año 714 de la expedición de Muza a Asturias, el jefe bereber Mnuza o Munuza fue encargado de las tropas y la administración de la mitad norte peninsular, asentándose al frente de una guarnición musulmana en Gijón, mientras otras aseguraban el territorio, y otras atacaban a los últimos restos de resistencia. Las familias más importantes de la aristocracia astur, entre ellas la de Pelayo, enviaron rehenes a Córdoba para garantizar la capitulación. Sin embargo, en tiempos del valí Al-Hurr (717–718) Pelayo retornó a las montañas de Asturias donde fue elegido princepe o líder de los Astures según una de las crónicas. Tras unos años de mutuo hostigamiento, durante el gobierno de Anbasa (722), Munuza envió un destacamento de tropas al refugio de Pelayo en Piloña. El líder astur y sus hombres se refugiaron en el monte Auseva, donde esperaron a las tropas musulmanas, mientras que Munuza ordenaba refuerzos desde la meseta para acabar con la resistencia. Allí les tendieron una emboscada al destacamento musulmán, el cual fue aniquilado. Esta acción bélica se conoce como la batalla de Covadonga.
Cuentan las crónicas que, tras la derrota de Covadonga, Munuza salió huyendo con sus fuerzas, probablemente por temor a que la gente de Gijón se uniera a la revuelta o por miedo a que las tropas asturianas que habían derrotado a sus propias tropas le dieran alcance en la ciudad. Tras abandonar la ciudad, Munuza intentó salir de Asturias por el puerto de la Mesa, mientras que las tropas victoriosas de Covadonga hacían marchas forzadas para cortarle la huida hacia la meseta, siendo Munuza y sus tropas nuevamente derrotadas y muerto Munuza en Olalíes, actual concejo de Santo Adriano. Pelayo se apoderó de Gijón sin mayor esfuerzo, una vez que las tropas musulmanas y Munuza habían intentado huir y habían sido aniquiladas en el intento. Al divulgarse por tierras musulmanas la noticia de la toma de Gijón, muchos cristianos se unieron al ejército de Pelayo. El reino de Asturias tuvo como primera capital Cangas de Onís y como segunda Pravia, para pasar a ser Oviedo la capital bajo el reinado de Alfonso II. Como reseña de la importancia de la muerte de Munuza según esta versión, cabe destacar que era el general al mando de las tropas al norte de la península Ibérica y que su muerte se podría considerar de trascendencia dentro del organigrama militar musulmán. La leyenda cuenta que a Pelayo se le apareció una Santa Cruz, actual símbolo de Asturias, que ahuyentó a los musulmanes y que la propia Virgen le ayudó en la victoria. De ahí el viejo dicho: “Asturias es España y lo demás tierra conquistada…”.

Otra leyenda cuenta que un ermitaño reveló a don Pelayo los secretos de la cueva y la salida secreta por la gruta de Orandi. Antiguamente se asociaba a la cueva propiedades mágicas y se rendía culto a la Virgen. El nombre de Covadonga significa cueva de la Señora o cueva Honda. Sin embargo, el culto no tiene su origen en el cristianismo, sino en la cultura celta. La cueva estaba asociaba a divinidades femeninas de la naturaleza. En las Crónicas Alfonsinas se relaciona esta cueva con Enna, divinidad de origen celta también conocida como Anna, Danna.

Publicado el Sep 7 2018. Archivado bajo Actualidad, Curiosidades, Gastrocotilleo, Hosteleria, Opinion. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

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