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Recobremos la cordura y olvidémonos un poco de las redes sociales

El desafío catalán, el boom de Internet, el tiempo ocioso y el uso descontrolado de las redes sociales lleva a nuevas patologías en las relaciones sociales. Desencuentros y hasta enfados por malinterpretaciones de un mensaje por Facebook, WhatsApp o Instagram. Falta de sentido del humor ante un simple chiste, broma o respuesta maliciosa entre amigos. Lo que en un bar sería motivo de complicidad y risas, tomando un vino alegremente, puede convertirse en un drama a través del frío lenguaje de Internet.

En las últimas semanas hemos vivido el mayor aluvión de la historia con memes, vídeos y montajes con motivo del desafío independentista. ¿Cuántos enfados han provocado las redes entre amigos, familiares o conocidos por enviar una simple viñeta o una banderita?

Hay quien decidió eliminar su WhatsApp tras los trastornos del sueño que le provocaba tanta información. Con otro “ciberbrother” no puedo hablar desde hace dos semanas por teléfono sobre un tema que le podría reportar clientes. Aunque sí ha perdido el tiempo en vídeo-conferencias con ciberamigos en la Conchinchina que le aconsejan sobre cómo solucionar sus problemas de desempleo…. Por sus mensajes privados escritos me enteré de un montón de delirios y cuentos de la lechera, y de la muerte de su tía de Soria -no veía desde hace 20 años- pero le causa un gran dolor. Todo ello le ha provocado un bajón y prefiere la comunicación escrita. Pue vale. Los más sensatos han decidido salirse de los grupos más pesados de WhatsApp para vivir su propia vida -en uno sobre finanzas me enviaban una media de 400 mensajes diarios-.

Regresemos a la realidad que nos rodea. Salgamos de casa a dar un simple paseo, quedemos a tomar un café o una cerveza, pisemos la arena de la playa o la hierba en una excursión a la montaña. Tengamos tiempo para ver crecer las flores o caer las hojas de los árboles con los colores del otoño. La vida nos ofrece miles de planes, además de navegar y conocer gente por las redes sociales.

Por el Facebook encontré una viñeta donde reza: “Los mios güelos nun tenían Internet pero tenían la meyor rede social”. En asturiano se refieren al chigre, el bar donde los abuelos iban a jugar a las cartas y tomar un culín de sidra o a chatear con los amigos. Pues eso. Recobremos la cordura y VIVAMOS la vida sin preocuparnos por un me gusta de un desconocido en Instagram o por lo que un impertinente puede opinar en el chat.

El arte de amargarse la vida

Kike organiza una cena para un grupo de amigos. Como entrante prepara una crema de necoras. A continuación servirá un rape a la sidra, y para rematar frixuelos rellenos de compota.

“El vino se me ha terminado y los comercios ya han cerrado”, exclama al poner la mesa. En seguida repara que su vecino Xuan suele invitarle a un Chardonnay excelente.

Sin embargo, Kike empieza a murmurar consigo mismo y le asaltan murmuraciones fantasmagóricas: “Xuan empina demasiado, ¿será pertinente pedirle prestada una botella de vino?”.

Conforme va saliendo hacia el portal contiguo las vacilaciones corroen su cerebro: “Creo que me tiene envidia. Puede que no quiera dejármelo. Ayer lo encontré raro. Quizá no le caigo bien, tal vez piense que no se lo devolveré. Desde luego, si él viniera a pedirme una botella yo se la regalaría. Claro que él es muy sibarita. Estoy convencido de que es uno de esos pijos que sólo beben gran reserva. Además, seguro que piensa que soy un gorrón”.

De repente, Kike toca al timbre con rabia y antes de que su vecino Xuan pronuncie media palabra, le espeta: “¿Sabes una cosa tontorolo de mierda? ¡Puedes quedarte con todo el vino del mundo!”.

Consejos contra los prejuicios desde VIAJAR, VIVIR y SABOREAR

Los prejuicios provocaron que Kike no resolviera de forma satisfactoria un simple despiste casero. No caigamos en el arte de amargarnos la vida por tonterías. Luchar contra los prejuicios es en ocasiones más difícil que construir un puente entre dos fresas. Aunque quizá lo que pretendan algunos es utilizar la trampa de Lisardo: “A los niños los engaño con juguetes, y a los mayores con prejuicios”. Por último, recordad las palabras de Shakespeare: “Nuestras dudas son traidores que nos impiden hacer el bien por el simple temor a intentarlo”.

Sin mordazas ni censuras. Alfredo Muñiz.

Relacionado: Vídeo de la respuesta de Carles Puigdemont a la Justicia española y a Europa

Publicado el Oct 17 2017. Archivado bajo Actualidad, Hosteleria, Sabores Afrodisíacos. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

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