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Pataletas, paletos societarios, “sobresueldos” de conveniencia y delirio empresarial

¿Confunden los altos ejecutivos españoles los beneficios empresariales con su nómina salarial?

Aprovecharse significa chupar del bote, hacer su agosto, sacar partido o servirse de una empresa o persona para lucrarse y ascender en su carrera profesional. Se entiende que alguien se aprovecha si cobra altos sueldos injustificados o factura jugosos honorarios por sus servicios. Existen diversas técnicas de ingeniería societaria para aprovecharse, y como consecuencia puede derivar en litigios y empobrecimiento de otros intereses empresariales. Algo así ocurrió con la fortuna de Arantxa Sánchez Vicario. La tenista puso a la venta sus propiedades para luchar contra los administradores de parte de su patrimonio, sus propios padres. De momento, los gastos judiciales derivados de la batalla contra sus progenitores le han obligado a deshacerse de dos casas.

La crueldad empresarial llega a límites insospechados. Unos exigen trabajar horas extras gratis, otros no valoran el trabajo ajeno y acusan de “aprovechados” a aquellos que quieren cobrar sus honorarios básicos. El asunto contrasta con las condiciones salariales de los grandes privilegiados.

Los prejuicios y la falta de cultura societaria

Una de las enfermedades de las empresas familiares es la confusión entre salario y beneficio empresarial. El salario es la retribución por el trabajo desempeñado dentro de la organización, mientras que el reparto de dividendos debería corresponder a los accionistas. Sin embargo, se crean “sobresueldos” de conveniencia para aquellos trabajadores familiares que sin ser accionistas se ven privilegiados respecto al resto de la plantilla. Al no estar institucionalizados los órganos de gestión para debatir conflictos ni planificar el futuro de forma consensuada, los debates y discusiones surgen en los momentos más inoportunos: un almuerzo familiar, una festividad o un viaje. De ahí las típicas escenas de las cenas navideñas que terminan en una guerra dialéctica al escuchar prejuicios o decisiones “indigeribles”.

En el caso de los partidos políticos también surge el escándalo de los “sobresueldos” legales que se fueron otorgando a los distintos mandatarios. El problema reside en la falta de transparencia y en la ocultación de la verdad.

Sobre las dietas y “sobresueldos” de los consejeros de la gran banca la tomadura de pelo sobrepasa cualquier límite. Mientras Bankia agoniza o Liberbank realiza piruetas financieras sus ejecutivos continúan forrándose a costa del pequeño inversor y con la ayuda del Gobierno. El dinero -que se supone de todos- es despilfarrado de forma alegre entre los más poderosos.

Los sueldos del españolito caen en picado

Entretanto los costes salariales por trabajador han descendido en un 3,6 % a fines de 2012, según el INE, lo que equivale a un sueldo de 1.946 euros de media. Los funcionarios públicos han tenido que resignarse a la pérdida de la paga extraordinaria de Navidad.

Según los datos de Eurostat, en el último trimestre de 2012 los salarios de los españoles descendieron un 4,3 %. Según el último informe del INE en la industria y el sector servicios los sueldos han descendido un 0,2 % y un 4,7 %, respectivamente.

Aunque el gran temor de la crisis es ser despedido y englobar las listas del paro, algo que se convierte en crónico para los más de seis millones de desempleados. Al haber más despidos, la gente está dispuesta a trabajar a cualquier precio bien mediante modificaciones de sus condiciones de trabajo o a través de convenios colectivos a la baja en relación al IPC. Incluso la empresa puede aducir “causas económicas, técnicas, organizativas o de producción” y no aplicar el convenio.

La triste realidad: Previsiones para España: recesión un 1,6% en 2013 y crecimiento un 0,7% en 2014, según el FMI

Las distintas culturas empresariales y la verdad absoluta

El patriarca empresarial suele caer en incongruencias y demostrar hipocresía en función del momento que le toca vivir. Algunos están convencidos de su verdad absoluta, y ningunean cualquier criterio que se oponga a su filosofía. Desprecios ante una triste realidad. Ética sin valores, donde todo vale para lograr sus fines. Opinar es sano y un buen debate puede llegar a enriquecer las ideas. El problema surge cuando el interlocutor se considera el poseedor de la verdad absoluta. Personajes como Fidel Castro en la Cuba comunista o Adolfo Hitler en el nazismo fueron considerados líderes de opinión por su verdad indiscutible. El dictador nunca reconoce su fracaso. Aunque en su decrepitud se vea obligado a delegar siempre intentará controlar su territorio hasta el final de sus días. En ese proceso se rodea de aduladores profesionales capaces de darle la razón hasta en sus locuras, llegando a situaciones de delirio empresarial. En ocasiones, las circunstancias desembocan en idiotismo. Es habitual encontrarse a responsables públicos y privados que rechazan las evidencias hasta el momento del juicio final mientras mantengan su estatus social y económico. En este país nadie dimite. Véase la triste situación del actual presidente de la Federación Asturiana de Empresarios Severino García Vigón, invitado a que renuncie a su cargo de forma inmediata.

Recuérdese la negación de la crisis en la época Zapatero o los cambios de criterio durante el mandato de Rajoy. Pese a todo, tal vez una noticia nunca sea objetiva 100 %, el manipulador se encarga de enfocarla como mejor le convenga. Los ejemplos los tenemos a diario en las páginas de los periódicos, véase el caso del Niemeyer, todavía hay periodistas que apoyan al presunto ladrón: Ansón sobre Grueso: “Los sectarios de siempre, los jarrapellejos de las navajas cachicuernas, los envidiosos de verde limón, te acosan”. Pese a la opinión de Ansón, Viajes El Corte Inglés confiesa haber facturado indebidamente 24.000 € y las acusaciones apuntan a que la cifra podría superar el medio millón de euros: El cachondeo Niemeyer: Grueso cargó presuntas facturas de la Fundación Príncipe de Asturias. Aquí parece confundirse el dinero del contribuyente con los gastos de representación…, presuntas confusiones de “paletos societarios y mentirosos profesionales compulsivos”. Una incultura muy rentable. Y si no que se lo pregunten a la tonadillera: El negocio de la Pantoja con sus dos años de prisión y su multa millonaria. ¿Merecerá la pena estudiar carrera superior en un país de chorizos profesionales y aprovechados de lo ajeno? La última: El pelotazo millonario de los parientes del rey con la venta de Villa Giralda.

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Publicado el Abr 21 2013. Archivado bajo Actualidad, Asesores, El Bufete, Hosteleria, Noticias destacadas, Opinion. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

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