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Una boda de 20 millones de euros servida por Alain Ducasse

La boda entre Alberto II y Charlene de Mónaco costó cerca de 20 millones de euros. El presupuesto se divide entre el Palacio y el Estado. Las celebraciones incluyeron un concierto del grupo The Eagles, otro del francés Jean Michel Jarre, así como recepciones a los invitados y monegascos. El balance fue de 800 personalidades internacionales. Además en la boda participaron marcas conocidas como Montblanc, Lexus, el grupo BMW o Perrier-Jouët, aunque los representantes del Principado no han desvelado los acuerdos con los patrocinadores de las nupcias…
Verduras biológicas, pescados mediterráneos, champán francés y vino tinto sudafricano en la mesa nupcial de Alberto y Charlene

Los invitados VIP pasaron a la Ópera Garnie donde se ofreció el banquete de gala. Como aperitivo se sirvió barbagiuan, una especialidad monegasca de hojaldre que consiste en empanadillas de pasta muy fina. Los más atrevidos las comen con los dedos y se rellena de espinacas, puerros, cebolla, perejil, albahaca, huevo y queso parmesano. En este caso los pequeños ‘vol-au-vent’ fueron un éxito. A continuación, el chef Ducasse presentó un paisaje típico de la costa de la Riviera con un juego de superposiciones de verduras y hortalizas: tomate, remolacha, rábanos, setas, etcétera. El jardín comestible estaba salpicado con almendras frescas, flores de calabacín y ramitas de apio. Debajo de las verduritas se ocultaba unos filetes de mújol marinado, pescado por la saga de los Gérard Rinaldi, perteneciente a la última familia de pescadores de Mónaco. Como aderezo aceite de oliva virgen extra. Así el plato principal se bautizó como ‘Copeaux de poutargue, légumes de Roc Agel’. El menú prosiguió con trigo cultivado en la Alta Provenza y cocinado con zanahorias, corazones de alcachofas, puerros, guisantes, judías verdes y champiñones.

El chef real Alain Ducasse desvela los secretos culinarios en el Principado de Mónaco

Antes de la tarta nupcial, los invitados disfrutaron de otra sorprendente creación de Alain Ducasse. Sobre un lecho de patatas cocidas en caldo de azafrán dispuso un revuelto de diferentes pescados: langostinos, filetes de salmonete, calamares rellenos, sepia, besugo y pulpo.

Y llegaron los dulces. Primero una copa de cristal con gelatina de fresas y frambuesas silvestres. Además, hubo helado con azúcar morena, hecho con leche no pasteurizada ordeñada de las vacas de Roc Agel, la finca del Principado.  Nueve vacas seleccionadas fueron las proveedoras, alimentadas con hierbas aromáticas de Roc Agel. Y por supuesto, como colofón surgió el pastel de bodas. Una espectacular creación de siete plantas, metro y medio de diámetro y casi tres metros de alto para la que Ducasse utilizó 2.000 flores de azúcar.

El pastel estaba coronado por una protea, símbolo nacional sudafricano en homenaje a la princesa Charlene. Todo un acierto lleno de simbología con bizcocho “esponjoso de almendras, una fina compota de grosellas y una mousse ligera de vainilla, recubierta de chocolate blanco y de algunas perlas de grosella”. También hubo fuegos artificiales y una especie de lluvia de oro sobre la bahía de Mónaco con más de 1.000 rosas rojas que formaron en el cielo un ramo gigante de “flores de fuego”, al son de la banda que cantaba a capella el “Himno al amor”. Para beber, Chardonnay de Sudáfrica y champagne de las mejores cosechas de Perrier-Jouët.

Para el helado se utilizó leche no pasteurizada ordeñada de las vacas de Roc Agel, alimentadas con hierbas aromáticas

Diecisiete tipos de verduras de los huertos del Principado y siete variedades de pescado fueron las estrellas en la mesa nupcial de Alberto II de Mónaco con la nadadora olímpica Charlene Wittstock. Los novios habían pedido al cocinero francés Alain Ducasse un menú mediterraneo y que no se sirviera ninguna especie en peligro de extinción. Además exigieron que las verduras fueran de cultivos biológicos. A Alberto II le sedujo la idea de utilizar su propia huerta para la elaboración de la carta; eligió berenjenas, tomates, calabacines, espinacas y pepinos, entre otras verduritas. Sin olvidar los gustos de su consorte por una cocina sana, natural, libre de grasas y de azúcares en exceso. Los contrayentes demostraron su sensibilidad por la sostenibilidad y para predicar con el ejemplo utilizaron un auto híbrido en el recorrido hacia  la catedral del Principado.

Mientras los enamorados dicían el sí quiero ante el altar, un regimiento de cocineros comandados por Ducasse trabajaba con disciplina para ultimar el almuerzo real. Los pescadores de Mónaco fueron los encargados de aportar los salmonetes, cabrachos, gambas de la Riviera italiana, y demás especies típicas del Mediterráneo en estas fechas. La consigna era que el 95% de los productos fueran del propio Principado.

El champagne francés y el vino tinto sudafricano, en honor a la novia. La foto en la que aparece la novia de azul corresponde a la boda civil.

Entre los invitados a la boda del verano estaban la presidenta de Irlanda, Mary McAleese, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, el del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge, y los integrantes de la familia real sueca.

Sus Altezas Serenísimas tras la resaca de la boda ofrecieron un brunch a sus invitados. El brunch es la sustitución del almuerzo por un desayuno servido a media mañana. El término proviene de la mezcla de las palabras inglesas breakfast (desayuno) y lunch (comida).

El rey de los fogones en la boda de Alberto

Alain Ducasse, nació  en 1956 en Castel-Sarrazin, al suroeste francés.  Comenzó a trabajar con 16 años, obteniendo amplios conocimientos de la cocina provenzal y mediterránea. Uno de sus maestros fue Alain Chapel. Se diplomó en la escuela de hostelería de Burdeos en 1978. Aunque es de origen francés hace tres años se nacionalizó por decreto como monegasco. Desde entonces la familia real monegasca mantiene una estrecha relación con el chef. Alberto de Mónaco es un asiduo del restaurante Le Louis XV, junto al famoso casino del Principado. El príncipe en muchas ocasiones almuerza en privado en la cocina del establecimiento para disfrutar de la intimidad como si estuviera en sus dependencias de palacio.
Ducasse tiene un estilo caracterizado por cocer los alimentos a muy bajas temperaturas y por lo tanto emplea mucho tiempos de cocción, utiliza también bolsas de vacío para cocer algunos de los alimentos, lo que se conoce en Francia como sous vide.
En 1981, Alain Ducasse se hace cargo de la cocina de La Terrasse, restaurante del Hotel Juana, en Juan-les-Pins, que obtendría en 1984 dos estrellas en la Guía Michelin.  En el Hotel de París de Montecarlo adquirió gran prestigio internacional al dirigir Le Louis XV, primer restaurante de un hotel en obtener las tres estrellas Michelin. En 1998 se convirtió en el primer chef  con seis estrellas, ya que obtuvo tres estrellas Michelín por su establecimiento Alain Ducasse del Hotel du Parc de París y otras tres para el monegasco Le Louis XV. En la actualidad Ducasse posee el mayor emporio de restaurantes de lujo del mundo,  más de 20 locales en diferentes puntos de Europa, América, Asia y África. Destacan el restaurante “Plaza Athénée” en París; restaurante ” Adour Alain Ducasse at the St. Regis New York” en Nueva York;  y el citado restaurante “Le Louis XV” en Monaco. Con un maestro así en los fogones reales seguro que los príncipes serán felices, aún desconocemos si comerán perdices…

Informa A. M.

Publicado el ago 5 2011. Archivado bajo Gastrocotilleo. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

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