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Los escapadas del rey Juan Carlos: Cuatro Estaciones, Casa Lucio, Flanigan, Horcher o Alfredo

Los restaurantes favoritos de la royal family

Su Majestad, el rey don Juan Carlos, solía escaparse a citas desconocidas. Cuentan sus guardaespaldas que se ponía el casco y marchaba con la moto, quién sabe dónde. Unos rumorean que se refugiaba en los palacetes de caza de El Pardo, otros destapan presuntas citas en un apartamento de la zona universitaria que también solían frecuentar famosas como Bárbara Rey o Paloma San Basilio. Nunca se llegó a demostrar que esos encuentros fueran ciertos aunque todos los que acudían el cercano restaurante de “Cuatro Estaciones” solían toparse con frecuencia con su Majestad y sus amigos.

Nace el “Cuatro Estaciones” con el rey Juan Carlos de padrino

El ex director de Baqueira Miguel Arias perdió su puesto de trabajo y necesitaba una salida profesional. Por aquellos años había hecho un curso de hostelería en Estados Unidos  y el rey se empeñó en promocionarlo. Arias montó “Cuatro Estaciones” con Francisco Javier Sitges y Jaime Cardenal de socios. El monarca solía acudir al restaurante para atraer clientes. En los 80 “Cuatro Estaciones” se convirtió en uno de los mejores restaurantes de Madrid. El clan hostelero era dirigido por Arias que también regentaba una agencia especializada en viajes de ski en la misma calle.

De Madrid a Mallorca

Con los beneficios del restaurante madrileño decidieron abrir en Mallorca “Flanigan”, un lugar con aire de taberna que pronto se puso de moda. En los tiempos dorados de Mario Conde al frente de Banesto, don Juan Carlos quedaba a desayunar en Puerto Portals con el ejecutivo antes de embarcar en su yate. Asimismo, Su Majestad empezó a frecuentar “Flanigan” con su familia al completo durante las vacaciones de verano. Aunque también realizó “escapadas en solitario” por el invierno.

“El rey es un buen comedor y gran bebedor”, según sus amigos

Los platos favoritos de la royalty en “Flanigan” eran las gambas de la Bahía, el pescado a la plancha, y el somillo conocido entonces como “la bola de don Jaime”, en honor a uno de los socios que terminó siendo liquidado. Hoy en día en la carta figura: solomillo de carne gallega, ensaladas de bogavante o macarrones de cine.

A don Juan Carlos le gusta la gastronomía de todas las regiones, desde la fabada asturiana a la caza manchega, los lubricantes cantábricos, las angulas del Norte, los dulces del Sur, y hasta los fettucinis que preparan en “Alfredo”, su restaurante favorito en Roma.

“Tristán” era el restaurante con más caché en el puerto deportivo mallorquí pero con la llegada de “Flanigan” tuvo que abrir “El Fistro de Tristán” para no perder la clientela. Hoy en día Miguel Arias continúa con los negocios hosteleros y disfruta de un gran éxito con su catering a domicilio en La Moraleja.

A los Borbones les gusta alternar

La reina doña Sofía también realiza escapaditas con su hermana la princesa Irene de Grecia y otras amistades por Madrid o Segovia, la soberana suele pedir pescado a la plancha y a su hermana le encanta el cochinillo. Su exyerno Jaime de Marichalar es habitual de los más in del barrio de Salamanca. Su favorito es Horcher, otro de los predilectos del rey Juan Carlos.

Últimamente a la familia real le gusta conocer sitios nuevos. Así hace poco coincidieron en El Landó y su dueño Ángel González les trató como al resto de comensales dándoles una mesa en el medio de la sala porque las más discretas ya estaban reservadas.

El clan de cuchipandas reales

Francisco Javier Sitges, Manolo Santana, Manuel Prado y Colón de Carvajal, Miguel Arias, Jaime Cardenal Pombo, José Cusí o Arturo Romaní eran algunos de los amigotes más íntimos del Monarca. Aunque dentro del grupito de amistades también había piquillas entre ellos. Por eso alternaba a unos y otros. Las juergas del rey eran sonadas, don Juan Carlos alargaba las veladas hasta altas horas de la madrugada, contaban chistes, hablaba de política y de negocios y terminaban con el “Asturias Patria querida”. Sin embargo, la prensa no criticaba la situación, tan sólo el periodista Jesús Cacho se atrevió a contar algunos de los “presuntos trapicheos”. Pese a todo nunca fue denunciado. Lo más simpático es que ahora se mira con lupa las inocentes escapadas del Heredero de la Corona que tiene fama de pedir un refresco.

Las escapadas gastronómicas del príncipe don Felipe

Los americanos más liberales afirman que cada 7 años es necesario cambiar de casa, trabajo y mujer. Casualmente nuestros príncipes se casaron en mayo de 2004, un argumento perfecto utilizado por las estrellas del cotilleo que aprovechan el mínimo detalle para entrar al trapo sobre una posible crisis en la relación conyugal principesca. La prueba que muestran algunos medios es que el príncipe sale a cenar con unos amigos sin la princesa. Pues vale…

Publicado el Ene 23 2017. Archivado bajo Sabores Afrodisíacos. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Los comentarios y pings están cerrados por el momento.

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