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Los 75 años gastronómicos del Rey Juan Carlos

Juan Carlos I de Borbón nació en Roma, un 5 de enero de 1938
La pasta, pizzas y el mascarpone forman parte del recuerdo de su infancia. Cada vez que viaja a Italia su Majestad, el rey don Juan Carlos, reserva mesa en “Alfredo” para saborear sus fettucinis.

De joven veraneo en la Costa Azul y vivió algún tiempo en Portugal en la conocida Villa Giralda de Estoril. Por tanto desde la más tierna infancia conoce la cocina internacional.

Juanito, como lo llamaban los íntimos para distinguirlo de su padre, Juan de Borbón, fue bautizado el 26 de enero de 1938 en la capilla de la Orden de Malta de Roma por un cardenal que se convertiría en el Papa Pío XII. En la fecha del bautizo protagonizó el primer banquete con su abuela-madrina, la reina Victoria Eugenia, y su abuelo-padrino, Carlos Tancredo de Borbón-Dos Sicilias, príncipe de las Dos Sicilias e infante de España.

En 1942 se trasladó con su familia a Lausana, en Suiza donde tuvo la oportunidad de probar los quesos y chocolates del país.

Fue 1948, a los diez años de edad, cuando Juan Carlos pisó por primera vez suelo español y comenzó a probar los potajes patrios. Una vez terminados su estudios, pasó por la Academia General Militar de Zaragoza. Allí tuvo sus primeros contactos con el bacalao al ajoarriero, los huevos al salmorejo, la longaniza de Fuentes, el”pollo a la chilindrón”, el cordero a la pastora, el ternasco asado o el lomo de cerdo a la Zaragozana. Luego desfiló por la Escuela Naval Militar de Marín en Pontevedra donde apreció las centollas, percebes y ostras de las Rías Gallegas. Finalmente descubrió el arroz caldoso en la Academia General del Aire de San Javier en Murcia.

Tras su matrimonio en Atenas con la reina Sofía siguió su periplo por rutas gastronómicas desconocidas. Cuentan sus guardaespaldas que se ponía el casco y marchaba con la moto, quién sabe dónde. Unos rumorean que se refugiaba en los palacetes de El Pardo para disfrutar de banquetes de caza.

Otros destapan presuntas citas en un apartamento de la zona universitaria que también solían frecuentar famosas del mundo del espectáculo. Aunque nunca se llegó a demostrar que esos encuentros fueran ciertos. Muy cerca se encontraba el restaurante “Cuatro Estaciones” donde solía acudir con frecuencia el Rey y sus amigos.

Nace el “Cuatro Estaciones” con el rey Juan Carlos de padrino

El ex director de Baqueira Miguel Arias perdió su puesto de trabajo y necesitaba una salida profesional. Por aquellos años había hecho un curso de hostelería en Estados Unidos  y el rey se empeñó en promocionarlo. Arias montó “Cuatro Estaciones” con Francisco Javier Sitges y Jaime Cardenal de socios. El monarca solía acudir al restaurante para atraer clientes. En los 80 “Cuatro Estaciones” se convirtió en uno de los mejores restaurantes de Madrid. El clan hostelero era dirigido por Arias que también regentaba una agencia especializada en viajes de ski en la misma calle.

De Madrid a Mallorca

Con los beneficios del restaurante madrileño decidieron abrir en Mallorca “Flanigan”, un lugar con aire de taberna que pronto se puso de moda. En los tiempos dorados de Mario Conde al frente de Banesto, don Juan Carlos quedaba a desayunar en Puerto Portals con el ejecutivo antes de embarcar en su yate. Asimismo, Su Majestad empezó a frecuentar “Flanigan” con su familia al completo durante las vacaciones de verano. Aunque también realizó “escapadas en solitario” por el invierno.

“El rey es un buen comedor y gran bebedor”, según sus amigos

Los platos favoritos de la royalty en “Flanigan” eran las gambas de la Bahía, el pescado a la plancha, y el somillo conocido entonces como “la bola de don Jaime”, en honor a uno de los socios que terminó siendo liquidado. Hoy en día en la carta figura: solomillo de carne gallega, ensaladas de bogavante o macarrones de cine.

A don Juan Carlos le gusta la gastronomía de todas las regiones, desde la fabada asturiana a la caza manchega, los lubricantes cantábricos, las angulas del Norte, los dulces del Sur, y hasta los citados fettucinis que preparan en “Alfredo”, su restaurante favorito en Roma.

“Tristán” era el restaurante con más caché en el puerto deportivo mallorquí pero con la llegada de “Flanigan” tuvo que abrir “El Fistro de Tristán” para no perder la clientela. Hoy en día Miguel Arias continúa con los negocios hosteleros y disfruta de un gran éxito con su catering a domicilio en La Moraleja.

El clan de cuchipandas reales

Francisco Javier Sitges, Manolo Santana, Manuel Prado y Colón de Carvajal, Miguel Arias, Jaime Cardenal Pombo, José Cusí o Arturo Romaní eran algunos de los amigotes más íntimos del Monarca. Aunque dentro del grupito de amistades también había piquillas entre ellos. Por eso alternaba a unos y otros. Las juergas del rey eran sonadas, don Juan Carlos alargaba las veladas hasta altas horas de la madrugada, contaban chistes, hablaba de política y de negocios y terminaban con el “Asturias Patria querida”. Sin embargo, la prensa no criticaba la situación, tan sólo el periodista Jesús Cacho se atrevió a contar algunos de los “presuntos trapicheos”. Pese a todo nunca fue denunciado. Lo más simpático es que ahora se mira con lupa las inocentes escapadas del Heredero de la Corona que tiene fama de pedir un refresco. Informa Alfredo Muñiz

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Publicado el Ene 1 2013. Archivado bajo Actualidad, Asesores, Gastrocotilleo, Hosteleria, Noticias destacadas. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

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