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La infanta Cristina, de la cocina japonesa a los juzgados de Palma

La Infanta doña Cristina de Borbón y Grecia, señora de Urdangarin, renuncia a presentar un recurso sobre su imputación y comparecerá ante el juez instructor del caso Nóos, José Castro, así lo anunciaron sus abogados  en un Pagainfantas-la-comedia-del-añocomunicado real: “S.A.R. ha decidido renunciar al derecho al recurso que, como ciudadana, le es conferido por la Constitución y comparecer voluntariamente ante el Ilmo. Sr. Juez Instructor en la fecha que se señale a tal efecto”, explica el letrado Roca Junyent en su defensa. En la causa del caso Urdangarin descubrimos los gustos gastronómicos de la hija del rey de España y de Iñaki Urdangarin-todavía duque de Palma-. Las facturas presuntamente cargadas a la empresa Aizoon desvelan la predilección del matrimonio por la comida japonesa, la cocina marinera y los restaurantes de vanguardia; además de las visitas a los hoteles de alto standing. Urdangarin siempre tuvo una gran vinculación con el sector hostelero.

En sus inicios “empresariales” antes de casarse con la infanta fue socio del restaurante “El Pou”, rebautizado con el nombre de Osinberri aunque se mantuvo el nombre de la sociedad mercantil Avibo S.A. Algunos proveedores se han puesto en contacto con el GASTRODIARIO parahoreca.com para denunciar supuestos impagos. Al parecer el asunto fue denunciado; el demandante perdió el juicio y tuvo que pagar las costas.

Un restaurante para ir con la novia

Iñaki Urdangarínantes de casarse con la infanta Cristina de Borbón, era copropietario del Restaurante “El Pou”, junto con otros amigos. El local se fundó en una de las zonas más caras de Barcelona, en el pasaje Lluís Pellicer. La casa de comidas tenía el morbo de poder encontrarte a la pareja Real de moda en la ciudad Condal, con lo cual durante el noviazgo había cola para conseguir una reserva. Los pasteles artesanales de la hermana de Urdangarín se convirtieron en otro de los reclamos del lugar. Sin embargo, los rumores siempre

infanta-cristina-urdangarinseñalaron que el negocio era un desastre y que se acumularon las deudas. En “El Pou” se reunía la beautiful people del momento, y los compañeros más pijos de Iñaki en su etapa de estudiante de Esade, entonces lo llamaban Chiqui Urdangarín. Con algunos de éstos compañeros figuró como consejero en distintas sociedades creadas en el año 2003 cuando Pascual Maragall logró la presidencia de la Generalitat.

Los barceloneses estaban hartos de verlo cortejar por la zona noble o por el popular barrio de Gràcia junto a su infanta de España. Arreglaron su palacio, vivieron a cuerpo de Reyes y la prensa nunca destapó el origen de tanto lujo hasta que llegó el supuesto exilió a Estados Unidos. Ahora, ante los turbios asuntos destapados la historia podría terminar en drama. En los 90 comenzó el cuento…, érase una vez un joven, rubio, alto y de ojos azules; todo un príncipe del balonmano, ideal para formar una Royal Family feliz a la catalana. Urdangarín figuraba como accionista junto a otros deportistas como Fernando Barbeito o Manuel Doreste, según cuenta la jet catalana conocedora del tinglado. En las tertulias de salón sigue siendo trending topic, los rumores señalan que aunque el negocio hostelero no generaba beneficios, permitía a un círculo de amigos deportistas “disfrutar de un lugar donde comer bien y tomar unas copas a gusto con sus novias, ya que estaba gestionado por ellos mismos”. Dos años más tarde, el restaurante y la empresa fueron comprados por Francisco Javier Echevarría. Al parecer el nuevo dueño tuvo problemas con la Administración, supuestamente por problemas heredados, pero ese es otro capítulo que tendrían que aclarar los implicados.

Urdangarín abandonó el mundo de la hostelería al conocerse su relación con la Infanta Cristina. Además borró las huellas del restaurante de su curriculum vitae oficial donde destaca su carrera deportiva, su faceta como internacional de la Selección española de balonmano y su condición de miembro del Comité Olímpico español. Nunca menciona su experiencia hostelera en los dosieres formativos que entrega en sus conferencias para altos ejecutivos.

El menú de la boda de los duques de Palma

El Palacio de Pedralbes fue el lugar elegido para servir el banquete nupcial. El menú consistió en un aperitivo a base de jamón serrano, muslitos de codorniz y delicias de txistorra y butifarra. De primer plato se sirvió una menestra de verduras al salmón, y de segundo, lubina al vapor. Para los postres se chuparon los dedos con un preludio de chocolate a la crema inglesa, y el pastel nupcial a base de fresas. Hubo vino blanco de Rueda, tinto de Rioja y cava del Penedés. Mil quinientos invitados, con un servicio de 350 personas y cuatro cocinas trabajando a tope. El pasado siempre vuelve. Y hay menús que siempre se recordarán.

Informa Alfredo Muñiz

Publicado el Feb 7 2014. Archivado bajo Actualidad, Gastrocotilleo. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

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