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Feria de abril de Sevilla: del ‘pescaíto’ frito a los garbanzos con bacalao

Coches de caballos, trajes de flamenca, farolillos y tapeo de la Feria de Abril de Sevilla que no entiende de crisis

La noche del ‘pescaíto’ es la primera cena que se celebra en la Feria de Abril, que comienza antes incluso de que se produzca el ‘alumbrao’ a medianoche. Cada caseta sirve pescado frito, desde el andaluz cazón en adobo hasta pijotas, gambas, chipirones, calamares, choco, salmonetes, coquinas, entre otros. Después de la cena todos a bailar sevillanas. En las casetas con más poderío se contrata a un grupo para amenizar la velada. Aunque existen casetas privadas de socios, de familias, de instituciones o de empresas donde la entrada es limitada; también hay casetas de libre acceso donde cada uno paga lo que consume. Se sirven tantas tapas y raciones, el rebujito, el fino, la manzanilla y el picoteo. Salmorejo, gazpacho andaluz, gambas de Huelva, coquinas, almejas a la marinera, tortillitas de camarones, embutidos ibéricos, en especial el jamoncito.

Tras los aperitivos, viene el almuerzo con el ‘guiso del día’, desde garbanzos con bacalao hasta rabo de toro, caldereta, cocido andaluz, papas con chocos. Como se trasnocha la gente acude tarde a la comida, nunca antes de las tres de la tarde.

Después de la comida, los más taurinos acuden a la plaza de toros. Lo ideal es poder ir en coche de caballos desde la Feria hasta la Maestranza. No olvidarse el abanico, el puro y el clavel. A la salida hay tiros para conseguir un taxi para regresar a la Feria, así las cosas la alternativa es quedarse a tapear por los alrededores de la plaza y acudir a la Feria más tarde.

¿Qué se bebe en feria?

El maridaje típico de feria va desde una cerveza bien fría a la típica manzanilla,  original de San Lúcar de Barrameda, en Cádiz, que compite con el fino de Jerez de la Frontera, también en Cádiz. Para los que quieran aguantar hasta la madrugada se aconseja el ‘rebujito’, un combinado a base de manzanilla y Sprite, 7 Up u otro refresco gaseoso con sabor a lima o limón, siempre con mucho hielo.

Si estamos cansados de bailar sevillanas siempre se pueden recargar las pilas con chocolate caliente, acompañado de churros y buñuelos que se sirven en las míticas casetas regentadas por familias gitanas. La alternativa para reponer fuerzas es el caldo de puchero con carne y verduras.

Informa Alfredo Muñiz

Publicado el Abr 11 2016. Archivado bajo Actualidad, Hosteleria, Lugares con duende. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

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