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Entre la carne y el pescao: Rafael Amargo deja sin viaje de novios a su nueva esposa

La vida siempre nos sorprende, alegrías, sinsabores y deliciosos postres. Aunque en ocasiones, no se sabe muy bien si pedir carne o “pescao”….

Rafael Amargo confiesa salir por los mismos sitios nocturnos que Jorge Javier Vázquez

En el programa “Hay una cosa que te quiero decir” Rafael Amargo fue sorprendido por sus antiguos compañeros del grupo de baile “Senderos del Camino”. Además de ser un ferviente seguidor de las sevillanas en sus tiempos jóvenes, el bailarín reconoció ser amante de la noche y Jorge Javier Vázquez insinuó que ambos habían coincidido en los mismos lugares de ambiente o, al menos, gay friendly a tener de la tendencia sexual del de “Sálvame”.

Aunque el bailaor Rafael Amargo parece haber sentado cabeza, al menos, se acaba de casar con Silvia Calvet, casi diez años mayor que él. La chica trabaja como directora de comunicación y relaciones públicas de un grupo hotelero, está separada y es madre de una niña de once años. Lo curioso del asunto es que tras la boda, la Gran Hermano Raquel Morillas confiesa haber tenido una relación sentimental con ella. Entretanto, Rafael Amargo deja a la recién casada sin luna de miel y se marcha a un reality show con su ex, Yolanda Jiménez, madre de sus dos hijos. Lo que oyen, la pareja de amigos participa en “Expedición imposible” de la Cuatro. Lo cual no significa que se haya separado de su actual amor sino todo lo contrario.

Dios los cría y ellos se juntan. Mariachis y espectáculo flamenco fue el show elegido para celebrar su compromiso con su ex novia coreana. Aunque se dieron cuenta que no tenían suficiente “afinidad”.

No ocurrió lo mismo con la Calvet, tras el noviazgo decidieron formalizar la relación y organizaron un banquete nupcial en el Hotel Palace.  Luego cerraron la discoteca Luz de Gas para bailar con sus invitados en una fiesta flamenca.

La bisexualidad es algo que rodea el mundo de Rafael Amargo, al menos eso cuentan diversos personajes de la farándula. En su día, su colega Antonio Canales lo llamó “maricón” e, incluso, desveló un presunto ligoteo entre él y el actor Eduardo Noriega. La relación nunca fue confirmada. No obstante, Canales conoce bien el “ambiente”. El propio Antonio Canales fue pillado practicando una felación a su novio en plena playa. Las imágenes fueron exhibidas por televisión en el programa DEC y el hijo mayor de Canales llamó durante la emisión pidiendo respeto para su padre y su familia.

El jaleo del novio de papá y mamá

La bisexualidad implica que una persona puede sentir atracción por personas de su mismo sexo, y también del sexo opuesto. Se trata de una orientación sexual como la homosexualidad y la heterosexualidad.

Las atracciones pueden cambiar con el tiempo. En la pubertad es normal cierta desorientación. En determinados casos terminan consolidándose como heterosexual con inclinación hacia la monogamia. Sin embargo, otros prefieren seguir explorando el mundo erótico y buscando nuevas experiencias. También existe el gay reprimido que intenta ocultar su homosexualidad en un matrimonio de conveniencia que termina por fracasar en el ámbito sentimental. Pueden llegar a tener hijos en pareja pero su inclinación sexual sigue orientándose hacia las personas del mismo sexo.

Las estadísticas detectan que en el mundo masculino la bisexualidad es más común de lo se piensa. Según las encuestas de Kinsey, sólo el 5%-10% de la población puede ser considerada como exclusivamente heterosexual u homosexual, por lo que el resto (entre un 80% y un 90%) de los varones y mujeres estudiados eran bisexuales. Sólo un 5% de éstos no tenían ninguna preferencia especial entre hombres y mujeres.

¿Represión o confusión?

Los límites entre la fantasía y la realidad se entremezclan.

Las etiquetas muchas veces cambian en función del enamoramiento. Para unos, los bisexuales son homosexuales reprimidos. Otros los consideran el tercer sexo.

El cineasta Woody Allen dijo en una ocasión en tono de broma: “La bisexualidad tiene como ventaja que duplica el número de oportunidades para una cita el sábado por la noche”.

En la antigua Grecia y Roma la bisexualidad era una práctica corriente. La conducta ejemplar impuesta por la religión ha cambiado dichos hábitos naturales. ¿Quién puede decir que amar sea pecado? El psicólogo Sigmund Freud defendía que todos nacemos bisexuales. La sociedad no suele aceptar tal hecho. De ahí que la mayoría intenten ocultarlo.

Tipos de bisexualidad, según las distintas corrientes


Bisexualidad biológica

En las teorías del primer nivel, la bisexualidad aparece fuertemente ligada con la sexología médica y con el pensamiento de Lamarck y Darwin. La finalidad de las mismas, que operan desde el seno del evolucionismo, es describir la función que la bisexualidad pudiera tener en la perpetuación de la especie humana.

Bisexualidad psicológica

En la teoría psicológica, el tema ha sido objeto de diversa consideración. En la obra de Freud, la bisexualidad, a menudo significaba la fijación de un desarrollo psicológico estancado.

El trabajo de Heinz Kohut, en cambio, define este comportamiento como un intento de regulación de la autoestima del individuo para alcanzar satisfacción manteniendo relaciones íntimas con un sexo o dos. Esta necesidad debe distinguirse, dentro del mencionado paradigma, de algunas formas “patológicas” de bisexualidad observadas en el historial clínico de pacientes con personalidad de límites difusos o débiles y autorrepresentaciones fluidas.

Bisexualidad conductual

Rafael Amargo posa para Interviú

En las teorías del nivel conductual, se centra la atención en el estudio de biografías de individuos que presenten conductas bisexuales. Por tal motivo, dado que la conducta sexual normalmente no suele darse con los dos sexos al mismo tiempo, el mismo individuo puede relacionarse exclusivamente con un sexo u otro durante una fase significativa del desarrollo vital.

Los estudios de este nivel focalizan el interés en las razones por las que se producen estos saltos y en su significado. Así, la bisexualidad se concibe como un resultado situacional o vital sobre los individuos.

Esta dimensión cualitativa en el estudio de la conducta bisexual, es eludida por otros estudios cuantitativos del comportamiento sexual humano, como los de Kinsey, que se limitan al recuento estadístico de experiencias o deseos homosexuales y/o heterosexuales en los individuos.

Bisexualidad cultural

Como se ha mencionado, las teorías de corte psicológico, espiritual y conductual centraban su atención en el significado de la bisexualidad para los individuos. En cambio, las teorías biologicistas lo hacen en la funcionalidad universal de la bisexualidad para la especie.

Las teorías del cuarto y más reciente nivel consideran que la dimensión fundamental para conceptualizar el comportamiento sexual se halla en el seno de las distintas culturas. Así, se presta atención a las ideas culturales referidas a las relaciones sexuales o a las ideologías dominantes en una cultura respecto de lo que se considera adecuado, saludable, moralmente aceptable o reprobable en el seno de una sociedad concreta en un momento determinado de su historia.

Enmarcadas en el seno del constructivismo social, las teorías culturales niegan la validez científica de categorías universales como la normalidad, la naturalidad o salubridad de unas u otras conductas sexuales. Estas teorías son ajenas a consideraciones biologicistas de la sexualidad, pues consideran que son las culturas, y no la biología, las que determinan históricamente la objetivización conceptual y el significado de los comportamientos, roles e identidades sexuales.

Por ello, las teorías culturales niegan que exista una única conceptualización de la bisexualidad, sino que ésta presenta distintos estatus y naturalezas dependiendo del entorno cultural que se estudie.

Desde esta perspectiva, se dan culturas, como la huaorani, en la que no sólo no existen la homosexualidad, heterosexualidad o bisexualidad como conceptos objetivos o identidades sexuales más o menos definidas, sino que el

propio concepto de sexualidad aparece difuminado o es inexistente. Sin embargo, entre los huaoraníes se observan prácticas que, desde otras culturas, se entenderían como sexuales, y se caracterizarían como hetero u homosexuales. C´est la vie.

Publicado el Abr 3 2013. Archivado bajo Actualidad, Hosteleria, Sabores Afrodisíacos. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

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