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El último adiós a Félix Loya, un maestro de la restauración y de la vida

Félix Loya compartía la autoría de la famosa receta de la lubina al champán con su esposa María Luisa García. E incluso hay quien asegura que fue Félix quien introdujo el café irlandés con innovaciones asturianas, hoy en día el invento se conoce como “Quiros”, quizás por el toque de otra célebre familia hostelera. La caldereta y la merluza a la avilesina eran otras de sus especialidades.

felix loyaA lo largo de su vida Félix rebosó vitalidad, demostró una gran capacidad de trabajo, y supo transmitir su amor por la cocina a sus descendientes. Tanto sus nietos Isaac como Javier aprendieron los primeros secretos de los fogones gracias a sus abuelos. Félix les contagió su pasión por la gastronomía y su afán de superación.
A principios de verano PARAHORECA.COM tuvo la oportunidad de dialogar con el difunto Félix Loya con motivo de un reportaje sobre la inauguración de la terraza del Real Balneario en Salinas. Su nieto Isaac estaba presente y bromeaba con su abuelo mientras recordábamos los viejos tiempos de las celebraciones en el Hostal San Félix. Humildad, sencillez y sabiduría se adivinaba en la conversación con el veterano hostelero.

Los Reyes de España, don Juan Carlos y doña Sofía; cantantes como Julio Iglesias, Antonio Machín, Lola Flores, los Rolling Stones, o políticos como Tierno Galván, Aznar, Borrel y Barrionuevo, son algunas de las personalidades que fueron atendidas por Félix.

El bajista Abraham Loya se despide de su abuelo en facebook

Otro de sus nietos eligió la carrera musical y también lo apoyó hasta el final, incluso participó en la grabación de un vídeoclip del grupo “Morrigans”. Se trata del bajista Abraham Loya quien le dedica un último adiós: “Son las cinco de la madrugada y no puedo dormir, la nostalgia y la tristeza se apoderan de mí. Pero, ¿qué puedo decir?, ante una persona como morriganstú, que me enseñaste tantas cosas, todas ellas muy valiosas.

Hostelero, novelista y poeta; ante todo, marido de la mejor princesa. Grande por dentro y pequeño por fuera, típica descripción de alguien que lo conociera.

Abuelo, te quise, te quiero y te querré. Aunque físicamente no te pueda ver, sabes que mi admiración siempre vas a tener. Y no porque sea tú nieto sino porque no conocí persona con tanto mérito. Luchador, con ganas de vivir y disfrutar, y enseñar en todo momento lo que es amar. Por eso te dedico estas palabras, porque lo eres todo.

Abuelo, te quiero. Descansa en paz”.

Su nieta María también le agradece el haber estado presente, así como sus enseñanzas de los valores de la vida y el saber luchar ante las dificultades.

De Casa Mingo en Madrid al Hostal San Félix en Avilés

El patriarca de la saga de hosteleros comenzó a trabajar en la taberna La Zamorana y luego en la sidrería madrileña Casa Mingo en los años 50.

feliz loya hostalEn 1966 fundó el Hostal-Restaurante San Félix en Avilés, por aquella época Manuel Fraga ostentaba la cartera de ministro de Información y Turismo y acudió a la inauguración del establecimiento.

Félix nos dice adiós a los 90 años de edad pero sus descendientes continúan sus pasos con negocios hosteleros tan conocidos en Asturias como el Real Balneario de Salinas, Avant Garde en Gijón o el HUSA Santo Domingo y el bistro del Hotel Ayre en Oviedo. Su hijo Miguel Loya y sus nietos Javier e Isaac pierden a un maestro hostelero pero su espíritu permanece vivo en sus enseñanzas. DEP.

Publicado el Ago 16 2013. Archivado bajo Actualidad, Hosteleria, La Guinda, Opinion. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

1 Comentario por “El último adiós a Félix Loya, un maestro de la restauración y de la vida”

  1. ROBERTO LOYA

    Félix Loya, mi tío, el hermano de mi padre, el legendario tío de Avilés, el amigo del Rey y de los poetas vagabundos de chigre, el jugador de cartas con Juan Cueto, el que recitaba poemas de Espronceda como si los hubiese escrito él mismo. Félix Loya, mi tío, ha dejado una estela familiar a través sobre todo de Miguel Ángel. De mi familia, como de mi padre, aprendí que ser Loya es ser honesto, trabajador, innovador, humanista… Gracias a mi tío Félix me acerqué a la poesía de pequeño, siempre recordaré el modo de recitar que tenía tan parecido al gran Claudio Rodriguez. Él me hizo sentirme poeta, antes siquiera de leer. Cuando hablaba conmigo de me decía siempre “Robertín”, porque le recordaba a su hijo perdido de pequeño, que se llamaba Roberto, y cuya estela de melancolía siempre ha recorrdido el San Félix. La vida también se manifesta a través del dolor, me dijo la última vez mi tío Félix, el Gran Loya, el mayor de los hombres que conocí. Descansa en paz, tío, en el abrazo del dios eterno.

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