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El secreto de Antonio Gala para sobrevivir: una onza de chocolate

Cuenta Antonio Gala que en un viaje a China, acompañado de Terenci Moix, le dio un síncope en la habitación del hotel. Terenci salió corriendo en busca de una tableta de chocolate para que se recuperara el escritor. Por fin Gala revivió gracias al chocolate chino. También viajó con Terrenci a los países nórdicos donde quedó encantado con una tarta especial que le hicieron con motivo de la publicación de una de sus novelas.

Brindis de Gala restauradoGenio y figura hasta la sepultura. Antonio Gala lleva muchos años quejándose de su enfermedad, come muy poco porque hace años le quitaron un pedazo de intestino. Ahora padece cáncer de colon y se recupera lentamente en su finca malagueña La Baltasara en Alhaurín el Grande. Un cortijo del XVIII con una enorme finca por la que pasa un riachuelo, allí Gala sale a pasear con sus perros ayudado de su bastón. El próximo jueves 5 de febrero el literato recibirá la imposición de la Medalla de la Ciudad de Málaga y el título de Hijo Adoptivo. Saldrá de su refugio secreto para recoger el galardón.
El escritor comenta entre amigos que sus herederos son la Fundación que lleva su nombre y sus perritos. Gala siempre se muestra amable en público, en privado su carácter es especial en función de su ánimo; quizá quién mejor lo conozca sea su secretario personal Luis, un chico asturiano que se fue a Madrid a estudiar Biológicas y reconvirtió su carrera como secretario de Gala. En el momento que conocimos al escritor -hace unos años-, Luis lo acompañaba a todos los sitios y le servía de conector con las nuevas tecnologías. Antonio Gala escribía a mano todos los días su columna de prensa en El Mundo, en una pequeña libretita con una caligrafía liliputiense que sólo Luis es capaz de descifrar. Luego el secretario se encargaba de transcribirlo para enviar al diario. Gala confiaba en Luís como si fuera su hijo o quizá su pareja…- quien sabe-, entonces pensé que lo nombraría custodio de sus perritos.

En invierno y verano se enclaustraba a escribir en La Baltasara, lejos del bullicio de la ciudad. Ahora la finca malagueña es su domicilio habitual todo el año. Durante la primavera y el otoño prefería residir en su casa de Madrid. La rèntré en la capital coincidía con su fiesta de otoño donde acudían sus amigos; desde Concha Velasco que le organizaba un numerito artístico hasta Boris Izaguirre, junto a periodistas y gente de la farándula.

El vino favorito de Gala en tetrabrick

Recuerdo que en una ocasión Gala me preguntó nombres de uvas para poner a sus perritos, él hablaba de ellos como si fueran sus niños y comentaba como actuaban mientras escribía en su casa más querida, La Baltasara, una edificación de piedra donde disfrutaba de paseos privados entre árboles frutales y junto a un riachuelo idílico. En aquel preciso momento casi me quedé bloqueado, aunque me vinieron a la mente: merlot, cabernet souvignon y souvignon blanc . En realidad existen cientos de nombres de uvas pero no solemos prestar atención a las etiquetas de los vinos. Para el maestro de la palabra sus mascotas son criaturas mágicas que le acompañan en sus paseos y necesita apodos que suenen a cantos, a naturaleza, a vida. Sus perros favoritos hasta comparten sus dependencias personales mientras escribe y habla de ellos como si fueran pequeños infantes. Inteligentes, tiernos, graciosos, obedientes. Respecto al mágico líquido de Baco, Gala confesó que le encantaba el vino blanco y recomienda comprarlo en tetrabrick con grifo para que se conserve mejor. Yo me reí, él se molestó y sacó su genio para convencerme de que el vino en tetrabrick sale excelente. Pues vale. Al final, terminó enseñándome su brindis secreto, me invitó a chocar la copa contra su bastón -su tercera pierna-, con una mirada penetrante hizo lo mismo, abrió los ojos como platos y me pidió que formulara un deseo. Seguro que intentó enviarme buenas vibraciones. Informa Alfredo Muñiz.

Publicado el Abr 25 2017. Archivado bajo Actualidad, Gastrocotilleo, Hosteleria. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

2 Comentarios por “El secreto de Antonio Gala para sobrevivir: una onza de chocolate”

  1. José Sánchez Martín

    Querido Antonio:
    ¿Cómo estás? Sé que estás malito por eso no leemos cosas nuevas tuyas ni te escuchamos en entrevista en los mas-media. Je, ya lo dijiste tu: ‘hay que saber decir adiós’.
    No voy a elogiar tu obra ni tu persona, bastante lo está ya, y … lo que queda en por poner negro sobre blanco.

    Soy directo, voy al grano; me encantan tus bastones. Yo también uso uno, ya tengo 59 años y ciertas patologías me onligan a ello. Con indescriptible orgullo luciría y me ayudaría con uno tuyo si tivieses a bien facilitarmelo. Puedes llamarme caradura, viviendo de ti no me importa. Tienes mi correo electrónico, si quieres y te encuentras suficientemente bien para ello, ponte en contacto conmigo y hablamos.

    Contestes o no, muchas gracias mi querido cordobés.

  2. Antonio, una vez me reñiste porque te trataba de usted, Estuve contigo en un curso de verano en Baeza, pasamos momentos agradables. Nos reímos de diestro y siniestro, y también algún momento triste. Recuerdo que desde allí escribiste una carta a tu amiga Rocío Jurado, antes del fatal desenlace. En fin, me imagino que tu fiel secretario asturiano estará a tu lado, y tal vez él lea estos comentarios. Si es así, os envío un abrazo a los dos. Y sería un honor que os pusierais en contacto conmigo. Ah, se me olvidaba, me imagino que la colección de bastones terminará en un museo en tu honor pero si hay alguno que lo vayan a tirar a la basura que me lo envíen por correo. Ya pago yo los portes. En privado os mando mi dirección, aquí os dejo mi e-mail: alfredomuniz@telecable.es

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