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El polifacético exhostelero Iñaki Urdangarin se enfrenta a 23 años de cárcel

En sus inicios “empresariales” Iñaki Urdangarin fue socio del restaurante “El Pou”, rebautizado con el nombre de Osinberri aunque mantuvo el nombre de la sociedad mercantil Avibo S.A. Algunos proveedores se han puesto en contacto con el GASTRODIARIO parahoreca.com para denunciar supuestas irregularidades que se quedan chiquitas con los últimos acontecimientos protagonizados por el yerno del Rey Juan Carlos de Borbón.

El consorte de la infanta Cristina es acusado de seis infracciones penales: malversación, falsedad, prevaricación, fraude y dos fiscales. El asunto podría saldarse con una pena de hasta 23 años de cárcel. Así las cosas, la Nochebuena en Zarzuela no parece que se celebré con muchos villancicos. El fiscal Anticorrupción tocará la zambomba con una acusación en forma de escrito que se presentará ante el juez Castro en los próximos días y solicitará la apertura del juicio oral.

Su socio Diego Torres se enfrenta a a una pena máxima de 19 años de prisión. Además ambos tendrán que pagar una multa que asciende a 3’5 millones de euros. De momento, la infanta queda libre de toda culpa…

Un guiso muy lucrativo

Tanto Iñaki Urdangarin como Diego Torres están acusados de servirse de empresas pantalla para pagar, de forma fraudulenta, menos al Fisco, acogiéndose al Impuesto de Sociedades en lugar de tributar por la vía del IRPF.

Además, el fiscal sostiene que las adjudicaciones a dedo primaron la discrecionalidad, tanto en los contratos suscritos con la Generalitat Valencina, en la época de Francisco Camps y el Ayuntamiento de Valencia encabezado por Rita Barberá; así como aquellos que se firmaron con el Govern de las Islas Baleares que presidía Jaume Matas.

De empresario hostelero a “cocinero penitenciario”

Iñaki Urdangarínantes de casarse con la infanta Cristina de Borbón, era copropietario del Restaurante “El Pou”, junto con otros amigos. El local se fundó en una de las zonas más caras de Barcelona, en el pasaje Lluís Pellicer. La casa de comidas tenía el morbo de poder encontrarte a la pareja Real de moda en la ciudad Condal, con lo cual durante el noviazgo había cola para conseguir una reserva. Los pasteles artesanales de la hermana de Urdangarín se convirtieron en otro de los reclamos del lugar. Sin embargo, los rumores siempre

infanta-cristina-urdangarinseñalaron que el negocio era un desastre y que se acumularon las deudas. En “El Pou” se reunía la beautiful people del momento, y los compañeros más pijos de Iñaki en su etapa de estudiante de Esade, entonces lo llamaban Chiqui Urdangarín. Con algunos de éstos compañeros figuró como consejero en distintas sociedades creadas en el año 2003 cuando Pascual Maragall logró la presidencia de la Generalitat.

Los barceloneses estaban hartos de verlo cortejar por la zona noble o por el popular barrio de Gràcia junto a su infanta de España. Arreglaron su palacio, vivieron a cuerpo de Reyes y la prensa nunca destapó el origen de tanto lujo hasta que llegó el supuesto exilió a Estados Unidos. Ahora, ante los turbios asuntos destapados la historia podría terminar en drama. En los 90 comenzó el cuento…, érase una vez un joven, rubio, alto y de ojos azules; todo un príncipe del balonmano, ideal para formar una Royal Family feliz a la catalana. Urdangarín figuraba como accionista junto a otros deportistas como Fernando Barbeito o Manuel Doreste, según cuenta la jet catalana conocedora del tinglado. En las tertulias de salón sigue siendo trending topic, los rumores señalan que aunque el negocio hostelero no generaba beneficios, permitía a un círculo de amigos deportistas “disfrutar de un lugar donde comer bien y tomar unas copas a gusto con sus novias, ya que estaba gestionado por ellos mismos”. Dos años más tarde, el restaurante y la empresa fueron comprados por Francisco Javier Echevarría. Al parecer el nuevo dueño tuvo problemas con la Administración, supuestamente por problemas heredados, pero ese es otro capítulo que tendrían que aclarar los implicados.

Urdangarín abandonó el mundo de la hostelería al conocerse su relación con la Infanta Cristina. Además borró las huellas del restaurante de su curriculum vitae oficial donde destaca su carrera deportiva, su faceta como internacional de la Selección española de balonmano y su condición de miembro del Comité Olímpico español. Nunca menciona su experiencia hostelera en los dosieres formativos que entrega en sus conferencias para altos ejecutivos. Aunque tal vez su experiencia le sirva para ejercer de “cocinero penitenciario” en caso de ingresar en prisión. Veremos. Informa Alfredo Muñiz.

Publicado el Ene 3 2014. Archivado bajo Actualidad, Gastrocotilleo. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

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