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El paro, la sopa boba, los ejecutivos con sueldo de ministro y el pan nuestro de cada día

Antiguamente se llamaba sopa boba a las sobras de una posada, bar o convento. Los restos del menú se les daba a los “sopistas”, a cambio de una canción, verso o trova. En nuestros días se utiliza la expresión “vivir a la sopa boba”, para describir a aquel personaje que vive sin esfuerzo a expensas de otro. Aunque la búsqueda de trabajo se está convirtiendo en una misión casi imposible.

De la sopa boba al trabajo gratis
Las multinacionales buscan los países con salarios más bajos para establecer sus dominios. Los gobiernos fomentan la flexibilización laboral para promover el empleo. Pero los límites entre ética y dignidad laboral adquieren insólitas perspectivas con las nuevas tecnologías. A través de Internet nace el teletrabajo; una nueva forma de vida que permite instalar la oficina en su propio domicilio. Cualquiera puede montar un negocio con un ordenador y una dirección de correo electrónico. Otro asunto son los beneficios…El sistema resulta muy cómodo para profesionales liberales como periodistas, economistas o abogados. Aunque también se corre el riesgo de convertir el empleo en un sugestivo modo de explotación. En Alemania nació un fenómeno bautizado como «jobdumping», una especie de subastas por conseguir el asalariado más barato. Aunque los sindicatos germanos discrepen de las formas, el sistema funciona y miles de internautas luchan por conseguir su oportunidad. La idea surgió en Berlín gracias a Fabian Loew. El creador considera: «Cualquiera puede elegir libremente cuándo, de qué y, sobre todo, por cuánto trabajar».

Existen distintas opciones:

1. «Empresarios» que buscan gangas; los contratantes ofrecen un trabajo y el sueldo máximo que están dispuestos a pagar. Los interesados deben presentar ofertas más baratas. Terminado el plazo de la puja, el que menos dinero está dispuesto a cobrar es el que consigue el «curro».

2. Parado «desesperado» que anuncia el sueldo mínimo que estaría dispuesto a recibir. Los empleadores proponen una cantidad de dinero y el que muestra la mejor oferta se queda con el trabajador.

3. Ofertas de empleo clásicas. Se establece un salario mínimo por hora.

Anécdota con mis alumnos

Recuerdo una clase en un master empresarial que propuse un ejercicio sobre planificación de objetivos. Una joven licenciada escribió: «Mi objetivo es irme de casa». En seguida le aconsejé: «Tendrás que empezar por buscar un empleo». A lo cual replicó: «Ya envio unos 50 currículums a la semana y no encuentro nada».

El tema del empleo se convirtió en el objetivo predominante entre los asistentes a la sesión. Otra de las chicas estableció un plan de acciones a seguir para preparar unas oposiciones. Varios expusieron sus intentos fallidos de encontrar empleo en otros países. La mayoría de los alumnos del master hablan varios idiomas y están dispuestos a viajar. Entretanto en España se empieza a hablar de los minijobs. Aunque sorprende la diferencia entre los sueldos de los altos ejecutivos con contratos blindados y la de estos jóvenes. Algunos tienen la nómina asegurada aunque sus empresas naufraguen, mientras los jóvenes mejor formados de la historia de España luchan por un puesto de cajero en el Carrefour. Así las cosas, para aquellos que pasan los lunes al sol, les aconsejo redactar su jobdumping currículum vitae con humor: “Campesino titulado busca campesina. ¡Enviar foto del tractor!”…

Los empresarios y la sopa boba de ‘papá Estado’

Sostenía Donoso Cortés que las naciones pueden subsistir “sin independencia y sin gloria”, pero no “sin pan que llevarse a la boca”, escribe Carlos Sánchez, subdirector de El Confidencial. El autor critica la política económica del nuevo Gobierno de Mariano Rajoy encaminada “de forma casi exclusiva sobre el sector público”, y “por el momento ningunea los problemas del sector privado”, cuyo peso e importancia en términos de PIB es sustancialmente mayor, razona el periodista.

La solución que propone Sánchez para salir la crisis es “construir un aparato productivo privado al margen de la soba boba de los poderes públicos, sin duda el plato preferido de buena parte del empresariado español, acostumbrado a vivir intramuros del Estado”. Pone como ejemplo el caso de la burguesía catalana que se embarcó en la aventura de crear una red de ferrocarriles propios que facilitase sus intercambios comerciales con el interior de la península y con Francia.

Internet un escaparate para promocionarte

Leyendo el artículo de opinión de Sánchez recordé las lecciones de política económica en la Universidad y lo complicado de llevarlas a la práctica ante la situación actual de nuestra querida España. Sea como fuere, animo a los emprendedores a contratar un espacio publicitario en parahoreca.com.

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Informa Alfredo Muñiz

Publicado el May 22 2012. Archivado bajo Actualidad, Hosteleria, La Guinda. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

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