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El hotel de las mil y una noches con restaurante bajo el mar

El Burj Al Arab  cuenta con 202 suites. La Real cuesta 28.000 dólares la noche. La más pequeña  ocupa 169 m², la mayor un área de 780 m². Espectacularidad en el diseño, decoración y lujo ostentoso rebosa el hotel Burj al-Arab de Dubai, uno de los “meeting point” de la beautiful people. El edificio en forma de de lujo vela alcanza una altura de 321 metros. Cuenta la leyenda urbana que el atrio del hotelazo estaba pintado de blanco inmaculado con estilo minimalista. Al verlo el jeque árabe de turno ordenó reformarlo de inmediato porque lo consideraba muy soso. Como consecuencia la decoradora china Khuan Chew tuvo que rediseñar el vestíbulo y recargarlo con brillantes colores. Asimismo, se disfruta de un espectáculo de luces y fuentes de aguas danzantes. Todo un dispendio de ostentación que encandila a las fortunas visitantes. El hotelazo está construido en una isla artificial unida a una playa por un puente. Para unos representa “lo más”, para otros una auténtica horterada. Como reza el dicho popular: “Para gustos se han hecho colores”.

Unos visitantes a Dubai murmuran que el hotel tuvo que pasar a manos japonesas para intentar rentabilizar la inversión. Se desconoce si fue vendido o si se transfirió la gestión, como otros temas árabes continúa siendo un misterio. De todas formas, la crisis ha pasado factura a los macroproyectos inmobiliario que se desarrollan en el emirato, algunos quedaron paralizados. Los inversores ya no podrán ir al espacio para ver su casita desde las nubes. Aunque sí pueden ir a esquiar en medio del desierto en una estación artificial. Locuras árabes. Sea como fuere, las suites del Burj al-Arab siguen reservándose con meses de antelación. El recinto hotelero cuenta con centro de negocios y spa para rejuvenecer cuerpo y mente. Grandes empresarios aprovechan para organizar congresos o reuniones de negocios de alto standing. Servicio de rolls royces, ferraris y lamborghinis. Una piscina acristalada en la planta 27. En fin, lujo por doquier.

Los huéspedes pueden elegir entre siete restaurantes; uno de ellos ubicado bajo el mar. Así las cosas, mientras te sirven el atún rojo, un tiburón te mira con cara de pocos amigos y el pulpo te saluda con ganas de juerga. En el edificio se ha construido asimismo un helipuerto, sobre una plataforma voladiza. El hotel se hizo popular entre la plebe al salir en un anuncio de televisión donde se jugaba un partido de tenis a gran altura. La escena es el resultado de la ficción en el spot publicitario, en ningún caso representa la realidad tenística de Dubai. Aunque quizá el escenario sea perfecto para rodar una nueva versión actualizada del cuento de “Las mil y una noches”. El establecimiento está considerado con la categoría especial de siete estrellas. Informa Alfredo Muñiz.

 

Publicado el Oct 1 2017. Archivado bajo Hosteleria, Lugares con duende. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

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