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Díaz Ferrán disfrutó de una ópera de Verdi antes de ingresar en el calabozo de Moratalaz

Brujas, ministros del infierno, conjuros y venganzas. Gerardo Díaz Ferrán disfrutó el pasado domingo de la ópera Macbeth en el Teatro Real de Madrid.  Nada hacía suponer que tras escuchas la música de Verdi y codearse con la flor y nata de la capital del reino fuera apresado por ocultar bienes y eludir deudas. Díaz Ferrán vendió a su compinche Ángel de Cabo empresas con patrimonios multimillonarios a precios de ganga. “El liquidador” se encargó de gestionar el emporio unos días antes de suspender pagos, una forma nada ejemplar de enfrentarse a la crisis. El chanchullo permitió evitar el pago de 400 millones en deudas a sus proveedores.

Díaz Ferrán tenía la conciencia tranquila y escuchaba a Verdi muy cerca de su amigo el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón. Tras el espectáculo disfrutaría de una cena y un merecido descanso en su lujoso chalet de  Arturo Soria. Sin embargo, las investigaciones policiales convirtieron la tragedia operística en un desenlace de opereta. El líder empresarial fue trasladado a los calabozos de la comisaría de Moratalaz como si saliera de  El murciélago ( Die Fledermaus). El melómano Díaz Ferrán tal vez se acordaría del carcelero borracho con un manojo de llaves y su linterna. Tras llamar a su abogado, en la soledad del calabozo resonaría esta melodía de J. Strauss “Mein Herr Marquis”… C´est la vie.

Prisión eludible bajo fianza de 30 millones para Díaz Ferrán

 Tras los bellos sonidos operísticos el expresidente de la CEOE ha sido condenado por el supuesto vaciamiento patrimonial del Grupo Marsans. El juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco ha decretado el ingreso en prisión eludible bajo fianza de 30 millones de euros para Gerardo Díaz Ferrán por el supuesto vaciamiento patrimonial del Grupo Marsans para evitar el pago a sus acreedores, informaron fuentes jurídicas.

Díaz Ferrán ha declarado durante una hora ante el titular del Juzgado Central de Instrucción número 6. También ha comparecido el trabajador de las empresas de Ángel de Cabo Antonio García, que apenas ha estado unos minutos en el despacho del juez al acogerse a su derecho de no declarar. Velasco, que instruye este procedimiento a partir de una denuncia presentada en febrero pasado por las mayoristas AC Hoteles, Meliá, Pullmantur y el grupo Orizonia, podría imputar a los detenidos los delitos de alzamiento de bienes, blanqueo de capitales e insolvencia punible. Toda una opereta.

Informa Alfredo Muñiz.

Macbeth, una de las obras más conocidas de William Shakespeare, es una tragedia acerca de la traición y la ambición desmedida. No hay seguridad absoluta de que la tragedia sea en su totalidad obra de Shakespeare, ya que algunos afirman que ciertos pasajes podrían ser adiciones posteriores del dramaturgo Thomas Middleton, cuya obra La bruja (The witch) tiene múltiples afinidades con Macbeth. Como adaptación musical de la obra destaca la ópera Macbeth (1847) de Giuseppe Verdi.

Macbeth es una ópera en cuatro actos y diez cuadros con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Francesco Maria Piave y Andrea Maffei, estrenada en el Teatro della Pergola, de Florencia el 14 de marzo de 1847.
El libreto está basado en la tragedia homónima de William Shakespeare. Fue la décima ópera de Verdi y también la primera de las obras de Shakespeare que adaptó a la escena operística.

De su ópera Macbeth, Verdi escribió: He aquí este Macbeth, el cual amo más que a todas mis otras óperas. Escrita después del éxito de Atila en 1846 para entonces el compositor estaba bien establecido, pero fue anterior a los grandes éxitos de 1850 a 1853, RigolettoEl trovador y La traviata que impulsaron a Verdi a una fama universal. Como fuente, las obras de Shakespeare inspiraron a Verdi durante toda su vida: algunas, como Re Lear nunca las llegó a realizar pero escribió sus dos últimas óperas usando Otelo como base para Otelo (1887) y Las alegres comadres de Windsor para Falstaff (1893).

Influido por su amistad en los años 1840 con Andrea Maffei, un poeta y hombre de letras que le había sugerido tanto Die Räuber (Los ladrones) de Schiller y Macbeth de Shakespeare como temas apropiados para óperas, Giuseppe Verdi empezó a escribir la música para Macbeth en 1846 después de recibir un encargo del Teatro della Pergola de Florencia y le aseguraron que determinados cantantes estarían disponibles, especialmente el barítono, Felice Varesi. (Maffei estaba ya escribiendo el libreto de I masnadieri, que se basaba en la obra de Schiller sugerida. Debido a diversas complicaciones, incluyendo la enfermedad de Verdi, aquella obra no tendría su estreno hasta julio de 1847).

La primera versión de Macbeth la terminó en la mitad de lo que Verdi llamó sus “años de galera”. Desde 1842 a 1850, este período vio al compositor producir 14 óperas, pero para los estándares de casi todas las óperas italianas de los primeros cincuenta años del siglo XIX, Macbeth era muy insólita. Verdi intentó aquí construir un verdadero drama musical, que no seguía las tradicionales (y esperadas) convenciones de la ópera italiana (recitativos, arias, números concertantes, etc.).

El texto de Piave se basó en una traducción en prosa de Carlo Rusconi que se había publicado en Turín en 1838. Verdi no encontró la obra original de Shakespeare hasta después de la primera representación de la ópera, aunque había leído a Shakespeare traducido desde hacía años, como señaló en una carta del año 1865: “Es uno de mis poetas favoritos. Lo tengo en mis manos desde mi más temprana juventud”.3

Escribiendo a Piave, Verdi dejó claro cuán importante le resultaba este tema: “…Esta tragedia es una de las grandes creaciones humanas… Si no podemos sacar algo grande de ella, al menos intentemos hacer algo extraordinario”.3 A pesar de descuerdos y de la necesidad de Verdi de corregir constantemente los borradores de Piave (hasta el punto de que Maffei participó en la reescritura de algunas escenas del libreto, especialmente el coro de brujas del Acto III y la escena de sonambulismo,4 ) su versión sigue la obra de Shakespeare de manera bastante estrecha, pero con algunos cambios. En lugar de usar tres brujas como en la obra, hay un gran coro femenino, cantando en una armonía de tres partes. El último acto empieza con una asamblea de refugiados en la frontera inglesa, y, en la versión revisada, acaba con un coro de bardos celebrando la victoria sobre el tirano.

Publicado el Dic 5 2012. Archivado bajo Actualidad, Asesores, Gastrocotilleo, Hosteleria, Noticias destacadas. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

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