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De la sidrería al arte gastronómico

Marcos Morán pertenece a la quinta generación de una saga que ha sabido transformar un humilde chigre de pueblo en un restaurante con una estrella Michelín. El establecimiento fue fundado por María (la suegra de Gerardo) y su esposo Demetrio que ejercía como ebanista. En una primera etapa el humilde lugar fue abierto como casa de postas, entonces se convirtió en una parada obligada de las diligencias que circulaban por la carretera entre Gijón y Avilés, luego llegaron los coches y los autobuses de línea. Con el tiempo se transformó en una sidrería famosa donde además se degustaban unos excelentes menús y tapas caseras; igual te ofrecían una cazuela de callos o la fabada y el arroz con leche, transcurría la época dorada de Gerardo. La gran transformación tuvo lugar con Pedro Morán (padre de Marcos y nieto de Gerardo).

Gerardo (el bisabuelo de Marcos) ejercía de estupendo anfitrión y su esposa Benigna trabajaba infatigable en la cocina. En un principio contaban con dos comedores y la sala de la sidrería que se fueron modernizando, mientras la abuelina de Pedro (Benigna) colaboraba en la cocina. Continuaba así la tradición que había aprendida de su suegra. Hoy, la tecnología ha sustituido la mano de obra por un robot pero el cremoso arroz con leche permanece con aquel sabor tradicional de antaño. La calidad y el buen trato convirtieron Casa Gerardo en un lugar recomendado por la “crème de la crème”.

Pese a estar acostumbrado a las sofisticaciones de los mejores chefs de la cocina, si preguntamos a Pedro por sus platos favoritos seguramente mencionará entre ellos la tortilla de patata de su madre, Ángeles Quirós, su maestra y fuente de inspiración; de ahí procede el sorbete de tortilla. Además de los catadores paternos, antes de sacar un plato al público pasa por la prueba de su esposa Geli y del resto de la saga. Por su puesto, su hijo Marcos se ha convertido en el gran sucesor. Su espíritu creativo provoca innovación y arte. Quizá ese don por crear cosas nuevas ha sido el mayor mérito de los Morán para ser nombrados los gastrocomisarios del Niemeyer. También recordamos a la hija de Pedro y Geli, se llama Marta y se ha convertido en una excelente maestra de la sala, después de adquirir experiencia por algunos de los comedores más selectos. Por último reseñar una de las desconocidas figuras de la saga, se llama Carol y es la esposa de Marcos.

De la fabada de Prendes al arte del Niemeyer

Pedro y Marcos Morán

Además de las estrellas Michelín, los Morán brillan como estrellas de Hollywood. Así Casa Gerardo fue seleccionada por el Washington Post y un canal de televisión americano para grabar un programa gastronómico en el Principado. La TPA y otras televisiones nacionales también realizaron inolvidables reportajes. Seguro que desde el Niemeyer nos sorprenderán con nuevas aventuras televisivas.

En el 92 los Morán regentaron el restaurante del pabellón asturiano en la Expo de Sevilla, en Shanghái repitieron experiencia, y en Madrid Fusión logran un éxito asegurado en cada edición. A la postre, el laboratorio del buen comer continuará y las raíces del pasado auguran un brillante porvenir a estos embajadores de Asturias. Bon appétit et bonne chance!! Informa Alfredo Muñiz

Publicado el May 28 2011. Archivado bajo Actualidad. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

1 Comentario por “De la sidrería al arte gastronómico”

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