ParaHORECA

Comer en Vietnam con encanto

Cuatro etapas gastronómicas en Vietnam por Susana Ávila

Dicen que para gusto, los colores, pero es una opinión bastante generalizada que la comida vietnamita es una de la mejores, si no la mejor, del sudeste asiático.

Un país tan fértil, con cerca de 3.500 Km. de costa, proporciona una abundante materia prima con la que elaborar sus platos. Se emplean muchos vegetales, hierbas y especias, pero son las salsas las que le dan un toque peculiar, como la salsa de pescado, la de soja y la hoisin, compuesta básicamente por agua, azúcar, soja, vinagre destilado, arroz, sal, harina de trigo, ajo y chiles que le dan un sabor suavemente agridulce y que no puede faltar en ninguna mesa.

Un viaje por Vietnam lleva desde Hanoi a Saigón o viceversa con una parada en la región central para visitar dos lugares emblemáticos: las ciudades de Hoi Am y Hue. En Parahoreca proponemos elegir cuatro restaurantes con encanto, uno en cada ciudad.

En Saigón el lugar elegido es el Temple Club (29-31 Tôn Thất Thiệp, Bến Nghé, Quận 1, Hồ Chí Minh) si se encuentra la entrada. Está situado en la primera planta de un céntrico edificio colonial al que se accede por un angosto corredor iluminado por lamparillas sobre figuras de elefantes que no anticipan lo que encierra su interior y que fácilmente pasa desapercibido salvo que se acuda con certeza y determinación. Su decoración y su ambiente, porque es algo que va más allá de su mobiliario, evocan aires de un nostálgico pasado retratado magníficamente por Graham Greene.

Dos amplios comedores decorados con una cuidada estética, que concluyen en dos miradores, son las salas principales, pero además hay un cómodo salón donde tomar un aperitivo, quizá una copa posterior o prolongar una perfecta sobremesa que lo convierte en uno de los locales más románticos de la vieja Saigón. El buen gusto y los ecos del pasado no dejan que pase desapercibida una excelente comida de platos vietnamitas con guiños a la cocina china y francesa, las dos grandes influencias culturales de la ciudad.
La cocina del centro del país ha sido influenciada por la colonización de diferentes culturas, eso la convierte en la más variada y colorista, dándole sabores únicos gracias a la profusa utilización de especias.
La ciudad de Hoi An tiene encanto por sí misma. Hoy es una pequeña ciudad costera, pero históricamente fue un importante puerto que recibía mercancías de todo el mundo y a cuyo amparo se asentaron mercaderes procedentes de China, la India, Japón… ello se refleja en su trazado, su arquitectura perfectamente conservada y el sincretismo de sus templos. Aquí seleccionamos el Cargo Club Café & Restaurant (107-109 Nguyen Thai Hoc Street, Hoi An 560000), situado en un edificio singular a orillas del río Thu Bon donde palpita el alma y vida de la ciudad. Tiene dos entradas, una desde el río y otra en la calle posterior. Su terraza, iluminada con farolillos como es característico en esta ciudad es una atalaya desde la que ver pasar la vida. Dispone de una cuidada carta de platos vietnamitas como el pollo en olla de barro con jengibre o el pato braseado, cocinado con jugo de coco y servido sobre un lecho de noodles crujientes. También es posible tomar productos más internacionales como pizzas o hamburguesas de excelente

calidad aunque sus presentaciones no sean tan elaboradas como la de los platos autóctonos. Hay que destacar la cuidada selección de postres que puede ofrecer.

Hué, la antigua capital de Vietnam, sede de los emperadores de la dinastía Nguyen, es una ciudad regia, y el lugar que proponemos está a la altura. El Anciane Hue Restaurant (104/47 Kim Long Street, Hue, VietNam).

Se trata de un restaurante que ocupa la finca Phu Mong, cerca de la pagoda Linh Mu, en la zona de la Ciudadela imperial, algo lejos del centro turístico de la ciudad que se agolpa en la otra orilla del río Perfume, pero el desplazamiento merece la pena. En total cubre un área de 3000 metros cuadrados en el que se levantan cinco casas, jardines, lagos, puentes, terrazas que permiten recrear distintos ambientes. Conviene llegar con luz del día para poder ver el atardecer y disfrutar del paraje antes de zambullirse en su gastronomía.

El restaurante fue inaugurado en 2007, pero el complejo fue edificado en el siglo XIX y principios del XX. Varios son los salones de que dispone repartidos entre los diversos edificios, decorados con sumo gusto, desde comedores íntimos para una cena romántica, hasta el Golden Dragon, una sala para banquetes; el Jade Lake diseñado especialmente para las cenas de negocios, el Royal Garden e incluso el Family House destinado a celebraciones familiares en un confortable ambiente hogareño.

La cocina es de alto nivel y fusiona la cocina moderna con la antigua cocina imperial vietnamita. Pero si se dice que se come también por los ojos, este es el lugar, dada la presentación personalizada de cada plato en el que además del bien elaborado alimento principal la presentación es un espectáculo. Un plato a base de pollo o pato puede muy bien estar decorado con dos aves levantando el vuelo, o un plato de pescado lleva prendido un pececillo o si se trata de una comida vegetariana incluye un artístico tiesto hecho de hortalizas, todo ello comestible, aunque de pena estropear esa obra de arte. Anciane Hue es un lugar acogedor, muy bien ambientado, lleno de detalles.

En diciembre de 2018 ha cerrado sus puertas para hacer algunas reformas. Esperemos que ello no afecte a su encanto.

Ya en el norte nos encontramos con una comida que tiende a ser más simple en sus preparaciones en comparación con la cocina de la parte central o del sur. Para Hanoi proponemos un restaurante diferente a lo que llevamos viendo, donde el encanto estriba en la elección, en la variedad, sin descuidar el marco. El Khai’s Brothers Restaurant (26 Phố Nguyễn Thái Học, Điện Bàn, Ba Đình, Hà Nội,) se sitúa en un antiguo templo budista rehabilitado y ofrece una amplísima selección de comida vietnamita con toques de la china y japonesa sin por ello perder su sello de identidad. Conforme se rebasa la puerta ya se ha de hacer la primera elección: el salón interior con sus arcadas y los mostradores de postres que ya hacen la boca agua o el gran patio, cubierto por sombrillas si el tiempo lo requiere.

Al fondo del patio se alinea el buffet donde vamos a encontrar que están preparando algunos de los platos a la vista del público. Platos hechos en barbacoa, tanto de carnes como de pescados y mariscos, frituras, como la típica comida popular vietnamita que preparan dos muchachas como si se tratara de un puestecillo callejero pero con toda la calidad que respalda al local.

Original, selecto, con la posibilidad de probar muchas y variadas preparaciones en una sola comida, sin preocuparnos de haber hecho correcta la selección de un plato de la carta. Para terminar, el mostrador de postres, en el salón interior, resulta un magnífico colofón a la comida.

En este recorrido nos hemos propuesto lanzar unas sugerencias donde además de comer bien, con una buena relación de calidad/precio, se puede disfrutar de la Indochina que palpita en el ideario colectivo y que conocemos por novelas y películas.

Publicado el Ene 7 2019. Archivado bajo Actualidad, Hosteleria, Noticias destacadas, Opinion. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

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