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Adiós a Lloriana, un hombre de hierro al que le gustaban los platos de cuchara

Manuel Álvarez González, Lloriana, ha muerto a los 84 años de edad en el Centro Médico de Asturias, tras una larga enfermedad. Por deseo expreso de la familia informamos que en estos trágicos momentos prefieren vivir el luto en la más estricta intimidad.

Desde estas líneas queremos glosar el aspecto humano de don Manuel, uno de los emprendedores más importantes de Asturias en el último siglo. Afable, campechano, buen comunicador y con un olfato especial para los negocios.

Se ha ido un iron self-made man, un hombre de hierro hecho a sí mismo. Quizá ese sea el mejor epílogo para describir su carrera profesional.

Su vida ha estado unida al desarrollo industrial de Asturias, desde su amado Valliniello natal en Avilés a la extinta ENSIDESA, la empresa que marcó su trayectoria empresarial. Lloriana supo aprovechar las oportunidades del entorno siderúrgico y desarrollar su propio proyecto empresarial vinculado al hierro. Aunque también diversificó sus negocios en otros sectores. Igualmente ejerció como presidente del Real Avilés Industrial.

El empresario obtuvo la medalla al Mérito en el Trabajo en 2010, y en ese mismo año fue galardonado con la Sardina de Oro que entrega la Fundación Sabugo ¡Tente Firme!

Desde muy joven Manuel Álvarez se dedicó en cuerpo y alma a sus empresas, en especial a su ojito derecho, Hierros y Aplanaciones S.A. (Hiasa). Mientras tanto, doña Nieves ha sabido sobrellevar con paciencia su duro papel de emprendedora consorte. En ese caminar a lo largo de la vida hubo etapas plagadas de viajes en busca de nuevos mercados, recorrió México, Cuba, Alemania y siempre estuvo preocupado por la internacionalización de sus compañías. Recuerdo que hablaba de China como un futuro lleno de oportunidades aunque también de riesgos para nuestra comarca. En una de mis últimas vacaciones visité el país oriental, a mi vuelta fui a verlo al Centro Médico de Asturias, y le conté el viaje. Él me escuchó atento sin perder detalle y sonrió.

En estos momentos de luto me quedo con su buen humor. Cuando Lloriana tenía la oportunidad de enseñar su factoría de Hiasa se sentía feliz. Él permitió que pudiera conocer los intríngulis de sus sistemas de gestión de Calidad y Medio Ambiente. Y en una ocasión me invitó a las instalaciones de Esmena en Gijón a una sesión dirigida por Gerald Suárez, entonces director de Calidad de la Casa Blanca bajo la presidencia de Clinton. Al finalizar la charla el profesor americano nos contó la siguiente historia:

El éxito en la vida se encuentra en los cosas sencillas

Nieves en una celebración con Lloriana

“Érase una vez en un pueblecito mexicano un humilde pescador que disfrutaba tranquilamente de su entorno. Un buen día llegó a aquel paradisíaco lugar un graduado de Harvard que le dijo: ¿usted sabe la oportunidad de negocio que tiene a su alrededor?

Podría comprar una barca más grande y vender el excedente de pesca en el mercado de la capital. Pronto tendría dinero suficiente para invertir en un barco para ir a pescar a alta mar. Si continúa reinvirtiendo conseguirá montar su propia flota. Con el tiempo llegará a ser un magnate de las finanzas y podrá permitirse el lujo de vender parte del imperio para disfrutar de la vida en un lugar privilegiado como éste, con la única preocupación de salir a pescar en barca, descansar bajo las palmeras, escuchar música y jugar con sus nietos”.

En aquel momento, don Manuel interrumpió la charla, comenzó a aplaudir y comunicó a los presentes que él haría lo mismo.

Sin embargo, una década después continuaba preocupado de los negocios con el mismo ímpetu de siempre, madrugando y supervisando hasta el último detalle para que todo fuera sobre ruedas.

En los últimos años de vida decidió jubilarse y vendió parte del imperio empresarial pero su mente continuaba preocupada por la evolución de la Bolsa, los activos tóxicos del ladrillo y la prima de riesgo. Seguía a diario la información bursátil y comentaba las noticias económicas como un auténtico gurú financiero. Entretanto Hiasa ha consolidado un equipo de alta dirección y una producción «made in Asturias» que triunfa en la aldea global. El gran jefe ha partido con la tranquilidad de haber formado unos dignos sucesores. Quizá ahora alcance esa paz que tanto ansiaba en algún paraje costero celestial. D.E.P.

Defensor de la cocina tradicional asturiana

Asimismo, don Manuel fue un gran amante del mundo del vino y de la gastronomía asturiana. En su domicilio cuenta con una excelente bodega.

En temas gastronómicos le gustaba especialmente los platos de cuchara del Real Balneario de Salinas, aconsejado por Miguel Loya; la fabada de Pedro Morán en Prendes, o los pescados de Bañugues. Aunque el sitio que más frecuentó fue Casa Ovidio en el embalse de Trasona donde acudía a comer casi a diario. A parte de las reuniones privadas en casa de amigos, quizá donde más disfrutó de la buena mesa.

Para finalizar, desde PARAHORECA.COM aprovecho para enviar mi más sincero pésame a toda su familia, en especial a su viuda Nieves, a su hija José Flor, a su yerno Alfredo y a sus queridos nietos Manuel y Valle.

Alfredo Muñiz

Publicado el Jun 6 2012. Archivado bajo Actualidad, Curiosidades, Noticias destacadas. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0.

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